Distribución disciplinar y diferenciación regional en la diplomacia cultural mexicana (2018-2024)
DOI:
https://doi.org/10.59673/amag.v4i1.147Palabras clave:
diplomacia cultural, política exterior mexicana, concentración regional, repertorios culturales, rutinas organizativasResumen
La diplomacia cultural suele presentarse como un instrumento expansivo de proyección internacional orientado a difundir valores, identidades y expresiones simbólicas. Sin embargo, esta representación tiende a ocultar una dimensión central de su funcionamiento práctico: la selección de determinadas expresiones culturales y su despliegue diferenciado en regiones específicas del sistema internacional. A partir de este problema, la investigación plantea la siguiente pregunta: ¿cómo se configuró el portafolio de diplomacia cultural mexicana durante el periodo 2018–2024 en términos de distribución regional, composición disciplinaria y regularidades temporales? En correspondencia con esta pregunta, el objetivo del artículo es analizar la configuración del portafolio de diplomacia cultural mexicana, durante el periodo 2018-2024 mediante la identificación y comparación de la distribución regional, la composición disciplinaria y la persistencia temporal de las actividades culturales. Para cumplir este propósito, el estudio adopta un diseño descriptivo-comparativo sustentado en el análisis documental de los informes anuales de labores de la Secretaría de Relaciones Exteriores correspondientes al periodo examinado.
A partir de estos documentos se construyó una base de datos con 8,773 actividades culturales clasificadas por año, región y disciplina. Los resultados evidencian una marcada jerarquización regional de la proyección cultural mexicana, con América del Norte y Europa concentrando la mayor parte de las actividades registradas durante el periodo. Al mismo tiempo, el análisis muestra el predominio sistemático de un repertorio disciplinario compuesto principalmente por artes visuales, artes escénicas y cine, aunque con variaciones internas en la ponderación de estas disciplinas según el contexto regional. En conjunto, estos patrones son compatibles con una práctica de diplomacia cultural caracterizada por la utilización recurrente de determinados repertorios culturales y por variaciones regionales en su composición. Sin embargo, la evidencia disponible no permite determinar si estas regularidades respondieron a una estrategia gubernamental explícita, a procedimientos institucionales previamente establecidos o a la combinación de distintos factores.