COP30 en Belém, Brasil
el lento avance en la lucha contra el cambio climático
DOI:
https://doi.org/10.59673/amag.v4i1.144Palabras clave:
Institucionalismo liberal, Adaptación climática, Mitigación climática, Financiamiento, Amazonia, Régimen climático globalResumen
Este estudio analiza la evolución y los límites de la gobernanza climática internacional a partir de la COP30 celebrada en Belém, Brasil, destacando la relevancia estratégica de la Amazonia y el posicionamiento de Brasil como actor regional en el régimen climático internacional. El problema central abordado es la brecha persistente entre los compromisos multilaterales y su traducción en acciones efectivas, particularmente en materia de mitigación y eliminación progresiva de los combustibles fósiles, a pesar de la urgencia científica y las demandas sociales. El objetivo del trabajo es evaluar los avances y límites de la arquitectura climática internacional tras la COP30, con énfasis en mitigación, adaptación, financiación y gobernanza, desde la perspectiva del institucionalismo liberal. La metodología empleada consiste en un análisis descriptivo y normativo que revisa la evolución histórica de las Conferencias de las Partes, analiza el Acuerdo de París con el Paquete de Belém y examina los resultados de la COP30 en los principales ejes de negociación.
Los resultados muestran avances significativos en adaptación, reflejados en el fortalecimiento de indicadores globales y en el incremento del financiamiento, así como progresos relevantes en protección de bosques y reconocimiento del papel de los pueblos indígenas. No obstante, la mitigación permanece estancada debido a la ausencia de compromisos vinculantes y a la oposición de países con intereses energéticos estratégicos, mientras que la financiación climática sigue siendo insuficiente y desigualmente distribuida. El estudio concluye que la arquitectura climática internacional es más eficaz en adaptación que en mitigación, no como un fracaso del multilateralismo, sino como una manifestación de sus límites estructurales. Desde el institucionalismo liberal, la gobernanza climática avanza de manera incremental, condicionada por la soberanía estatal y la lógica del consenso, lo que explica el lento avance en la lucha contra el cambio climático y la necesidad de una evolución institucional más ambiciosa.